Cautivos del Mal

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Rehenes de una crisis inacabable. Doce años de esclavitud y más de doce hombres y mujeres sin piedad incapaces de extirparla de nuestra existencia. Estos privilegiados que suman alrededor de medio millón, albergan y acogen legiones y cohortes enteras de farsantes y vividores en sus filas. Todos deberían estar despedidos por no saber acabar con ella. En su inicio, hubo mentirosos confesos que negaron la realidad por un puñado de votos. Con descaro y a traición. Cargándose las ilusiones, esperanzas y futuro de varias generaciones. Mandando a su delfín económico a una trepidante sarta de falsedades frente a un fallido candidato con apellido de conquistador.

De sobras sabemos que hay muchos países, algunos no muy lejanos, con pleno empleo y con total desconocimiento de palabras como paro o corrupción. Eso es el primer mundo. El que paga solo un 5% de IVA en la luz. Ilustrante ejemplo de cómo se hace bastante más llevadero el día a día en otras latitudes.

Y pensar también en todos los que desconocen tan siquiera donde está Hacienda porque no han hecho una maldita declaración en su vida y que reciben subvenciones por doquier viviendo a espaldas de la sociedad. En su propio intramundo sin aportar nada, aprovechándose de un sistema que les favorece y beneficia. Marcharán a sus procedencias cuando les convenga.

Y saber que hay madres españolas, capítulo aparte merece el gran problema demográfico al que nos enfrentamos, a las que se les ha negado la ayuda de 300 y pico euros. Saltándose a la torera el Sepe su propia norma 275. Y suma y sigue en este estado policial que propician los buenistas. Que suben todo a todos. A los unos el líquido a percibir y a los de siempre, la cuota a desembolsar. Acabaremos pagando caras las ocurrencias de este relatador metido a escribidor con ghost writer incluido. Que nos proporcionen guías de resistencia es toda una paradoja disfrazada de burla a un pueblo sufridor como pocos.

Forman parte de una élite de la que no quieren salir y a nadie dejan entrar. Quisimos testar a los endogámicos políticos y políticas con una broma y han quedado retratados. Un profesional del teléfono reconoce una mentira al instante. El supuesto ofrecimiento, algunos lo rechazaron con actitudes chulescas repletas de prepotencia que anuncian con descaro a lo que vienen y presagian nada bueno. Los del color de la fruta valenciana por excelencia ( hay supermercados que las venden sin rubor de procedencia sudafricana ) vienen a ponerse morados. Éstos últimos han olvidado que sigue habiendo pobreza energética, que sigue habiendo desahucios y otras muchas cosas que prometían a boca llena y puño en alto, con el brazo equivocado, resolver. Están entretenidos en sus propias cuitas. Los anteriores decían que eran nueva sabia y sus formas o discurso son de vieja política.

No es ni mucho menos vieja pero se hace eterna su poco acertada gestión, desaparecida en infinidad de ocasiones. Mientras, el comercio languidece en una ciudad de numerosas calles desiertas en demasiados momentos, ante la pasividad de su propio gobierno, con la complicidad de la oposición, o de su discípulo que es un profesional a la hora de incumplir sus propias palabras. Y la cosa quedó en cambiar cuatro nombres de otras tantas vías públicas. Ni más ni menos que cantaban Los Chichos.

Y a todo esto le llaman democracia. Las urnas aguardan el veredicto del censo. Toca meditar quien es acreedor del voto. Oigan, se trata de servir al ciudadano o ciudadana. No de servirse de ellos. Los y las que se dedican a esto de la política no ven más allá de sus narices y solo saben mirarse su propio ombligo. Les importan poco nuestras insignificantes vidas. Eso sí, quieren que vivamos para pagar. Ellos deberían ser la solución y se han convertido en el problema. Para echarse a temblar con este nivel. Maribel.